Nuestro organismo actúa como un todo una vez que lo ponemos en marcha. Los esfuerzos realizados en nuestro trabajo diario repercuten en el cuerpo humano a nivel físico, psicológico, social, técnico, etc.
Así, a la hora de planificar el entrenamiento deportivo es necesario tener en cuenta una serie de normas o reglas, para así poder tener unos beneficios en el organismo a nivel de salud y prevención de lesiones. Estas normas o reglas son conocidas como los principios del acondicionamiento físico.
Se puede practicar actividad física de forma esporádica y libre y esto no significa que se esté entrenando. Mejorar día a día, mantenerse en buena forma, superarse a sí mismo, ésta es la aspiración de toda persona que realiza un programa de ejercicio físico planificado. En ocasiones tendemos a pensar que esta planificación del entrenamiento es algo reservado exclusivamente a los deportistas profesionales. Nada más lejos de la realidad. Los criterios básicos que rigen el funcionamiento del organismo y que permiten que éste se adapte continuamente a situaciones de esfuerzo son iguales para el deportista que busca el máximo rendimiento deportivo (y que para ello lleva a su organismo a situaciones límite) que para la persona que busca mejorar su salud, mantenerse en forma y conseguir una elevada calidad de vida.